



La editora, Pancha Mayobre, me cuenta que cuando hablaba del proyecto de hacer conmigo el libro de Los pollitos dicen, la gente le preguntaba si los pollos iban a estar mutilados, o cuántas cabezas iban a tener (por mi otros libros). Lo cierto es que desde el principio sentí que el libro no podía ser sino tierno y cálido. En sus páginas se recrea un día en la vida de una mamá gallina con sus pollitos que la siguen a todas partes (muy similar, por cierto, a 24 horas de una mamá con su bebé).